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Belén Pérez, actriz, directora de Orozú: «De pequeña era más poca vergüenza»

Belén Pérez en plena interpretación

Belén Pérez en plena interpretación | Foto: Javier Regueros

Yusuf Hnich | Después de 25 años de trayectoria, Orozú Teatro es ya como una familia. Así la define Belén Pérez, su directora, gaditana, licenciada en Historia, una mujer de temperamento dentro y fuera del escenario, preocupada por el momento de dificultad que atraviesa el teatro independiente. “Si no fuera por el apoyo de la ONCE sería imposible”, reconoce en esta entrevista. En un año de éxitos tras éxitos, Orozú pasa ahora por la Bienal de Teatro de la ONCE en Galicia, entre el 30 de marzo y el 2 de abril, con su último trabajo ‘En Black, vivir en negro’, una obra con más crítica social que las anteriores de la agrupación.

Es usted actriz y dramaturga, ¿Qué fue lo que le impulso a serlo?

Desde siempre me ha gustado escribir y cuando comencé a hacer teatro allá cuando tenía 12 años, me interesé mucho por los textos teatrales y me vi escribiendo teatro hasta ahora. Empece muy jovencita, la verdad.

¿Cuándo fue la primera vez que se subió a un escenario?

Tendría unos 13 ó 14 años. Empecé con lo típico, en el colegio, y desde ese momento, no lo he vuelto a dejar nunca. Seguí con teatros independientes que había en Cádiz, de Universidad y ya después en un grupo profesional que había en Cádiz que se llamaba ‘Taller Teatro Gaditano’. Desde ahí, fuimos recalando en otros grupos hasta que mi marido y yo recalamos en la ONCE. Se lo propusieron a él, porque es el director escénico, y querían que dirigiese el grupo de teatro de la ONCE. Y ya son 25 los años que llevamos unidos.

¿Recuerda nervios en su primera actuación?

La verdad es que no sé cómo decírtelo. Cada vez que uno sale a un escenario tiene esos nervios típicos, pero yo cuando era pequeña era más ‘poca vergüenza’ que nerviosa. Si yo en aquel momento hubiera pensado que había mucha gente que me viese me hubiera puesto nerviosa, pero no lo pensaba. La verdad que es satisfactorio ver que aquello que tú hacías le llegaba a la gente, te aplaudían y pasaban un rato, no siempre divertido porque no siempre es comedia, pero sí ameno, agradable y que tu trabajo a ellos les hacía sentir bien. Esto es por lo que muchos actores seguimos haciendo teatro.

¿Qué cree que es lo más importante a la hora de subirse a las tablas de un escenario?

Son muchas cosas. Cuando tú te subes a un escenario estás mostrando algo que llevas mucho tiempo gestando. Comienzas con la lectura del texto, después la puesta en pie que es cuando el director escénico nos marca los movimientos y cómo desarrollar cada personaje, el trabajo en grupo porque un actor en el escenario no está solo sino que es un equipo y lo que el espectador ve como primera vez, nosotros ya llevamos bastante tiempo trabajándolo. Es mucho esfuerzo y trabajo, no es solo lo que ve el espectador en esa hora y media.

¿Cómo se prepara en los momentos previos a una actuación?

Te metes en carretera hasta llegar al sitio, al día siguiente, te levantas muy temprano y comienzas a montar el escenario y las luces, algo que te lleva casi todo el día. El tiempo justo de comer algo y volver al teatro para ‘picar los focos’ –entendido en la jerga teatral como orientar a dónde queremos que vaya la luz-. Tras esto, te cambias, te maquillas y haces la representación, y desmontas todo una vez que acabas para volver a montarlo todo en la furgoneta para volver de vuelta a casa. Es un trabajo duro, pero como se dice por Cádiz ‘sarna con gusto no pica’, y además, que le ponemos mucho amor y vamos representando a la ONCE, algo que siempre es importante.

«Somos una familia»

¿Cuántas horas suele emplearle a la semana al teatro?

Más de las que tengo (risas) y como soy un poco masoquista, pues además me dedico a escribir textos. Después, junto con Andrés hacemos un trabajo de escenografia previa para preparar vestuario, luces y demás. Él ya se encarga de la parte escénica y una vez hecho esto, comenzamos con los ensayos.

Orozú es ya como una familia, ¿no?

Somos una familia. Llevamos mucho tiempo juntos, aunque haya mucha gente que haya entrado en el grupo y se hayan tenido que marchar por razones varias, pero con los que seguimos manteniendo una relación muy buena. Pero los que estamos ahora llevamos mucho tiempo ya y somos una familia. Después de los ensayos, donde hay mucha tensión, siempre nos vamos a tomar una cerveza o un refresco para descargar tensiones. Pero hay muy buen rollo.

¿Qué le gusta hacer aparte del teatro?

Cuando tengo la oportunidad, el tiempo que no se lo dedico al teatro se lo dedico a escribir.

¿Cree que la situación del teatro en España es adecuada? ¿Cómo estamos de avanzadas en términos teatrales con respecto al resto de Europa?

Es de valientes  sacar un grupo de teatro independiente dentro del panorama teatral, porque no tenemos ni apoyos ni subvenciones, solo contamos con el apoyo de la ONCE sino sería casi imposible, pero la situación es muy delicada. En otros países, se prima mucho el teatro, está defendido desde los gobiernos.

Díganos alguna anécdota curiosa en sus años como actriz.

Hay muchas. Por ejemplo, una simpática, que la tuve con el grupo Orozú durante una actuación en un auditorio, no recuerdo ahora mismo el sitio, pero sí que recuerdo que estaba lloviendo a mares, una cosa horrorosa, entonces estábamos en el escenario y Andrés que estaba fuera llevando el sonido miró para el escenario y veía que los actores se movían de una manera rápida, y cuando acabó la actuación le dijimos que estaban cayendo goteras y los actores estábamos huyendo para que las goteras no nos cayeran encima. Nos caían en la cara y era imposible –nos cuenta Belén entre risas-.

¿Con qué momento se quedaría de sus años en los escenarios?

Pues tengo muchos. Desde que nos seleccionan para el primer certamen, cuando nos otorgan el Premio Max de las Artes Escénicas que fue presentado por dos actores de la ONCE en Barcelona. Hemos vivido momentos muy bonitos.

«Black tiene más crítica social»

En Black, vivir en negro’, es la última obra de Orozú. ¿De qué va?

Va sobre una historia que ocurrió hace unos 17 ó 18 años en Cádiz. Había una familia obrera y tenía dos de sus miembros en paro y solo subsistían de la pensión del abuelo, pero un día el abuelo muere, pero aún así no dan información sobre su muerte y siguen cobrándola porque era lo único que tenían. Esto fue hace casi veinte años, pero si miramos los periódicos de hoy en día te encontrarán con situaciones parecidas, entonces sobre eso yo escribo un texto en clave de humor porque yo siempre pienso que la crítica en general con humor entra. Sacamos a relucir el desempleo, la jubilación, los recortes, desde la óptica de unos personajes un poco surrealistas que nos cuentan esta obra. Es una historia que está de rabiosa actualidad, porque pasan cosas así.

¿Por qué el nombre de ‘En Black’?

Porque los personajes de esta obra viven en negro, todo lo que hacen es ilegal.

¿Qué tiene de diferencia con anteriores obras?

Tiene más crítica social. Estamos viviendo en un momento en que había que decir cosas para que la gente se lleve su trabajo a casa después de ver el espectáculo. Esta obra es más social porque los tiempos en los que vivimos requiere que se digan cosas así, y luego, si puedes decir cosas a través del humor mejor porque suele calar más en las personas.

¿Cuál es la principal dificultad a la hora de la interpretación?

Todo. Porque primero es algo desconocido de principio, luego te enfrentas a los distintos personajes, van cambiando durante la puesta en escena, tienes dificultades con la parte escénica, muchas cosas. Todo es complicado, por eso se trabaja tanto para que el espectador no aprecie que es complicado, sino que es algo fácil de interpretar.

¿Cuál es el género que predomina en esta obra?

La comedia. Comedia pura.

¿Soléis hacer más comedia que drama, no?

Hemos hecho algunas cosas de drama. Hicimos un montaje que se llamaba ‘Coplas para ser contadas’ que se basaba en la historia de los ciegos desde la mitología hasta hoy día, es un montaje muy duro y también hemos hecho otro muy bonito que se llamaba ‘Sombras de amor prohibido’. Lo que ocurre es que nos inclinamos más por la comedia porque es un género que llega más al espectador, llega antes.

¿Cuántas personas actúan?

En escena somos seis y fuera está el director escénico, director de sonido, director de luz y la regidora. Dentro del escenario son cuatro hombres y seis mujeres.

Ha tenido mucha aceptación.

Está teniendo muchísima, estamos asombrados. No paramos de ir a certamenes, a festivales con este espectáculo. Hemos estado en casi todas las provincias andaluzas, Cáceres,  Palencia, Valencia, ahora volvemos a Palencia, Murcia, ahora vamos a Badajoz y La Coruña. Y a seguir sumando.

Por último, ¿qué le diría a la gente para que fueran a ver esta obra?

Que van a pasar un rato maravilloso y no se van a arrepentir de haber ido al teatro. Van a pasar un buen rato en mayúsculas.

Belén Pérez en su papel de Black

Otro momento interpretativo de Belén Pérez