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Cultura para ciegos
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Manuela González, actriz de Malecón Teatro: “Me parece muy bonita la relación entre los compañeros que ven y los que no vemos”

Cristian Díaz | Manuela González Aguilar, (Antequera, Málaga, 1968), es, desde hace un año, una actriz de la agrupación Malecón Teatro, integrada por personas ciegas y con discapacidad visual grave de la ONCE de Málaga. La intérprete se dedicaba a la fisioterapia, pero tuvo que jubilarse por los problemas que le causó un accidente de tráfico mientras practicaba ciclismo en tándem en carretera. Para la malagueña, ciega total, el teatro ha supuesto una válvula de escape y, además, disfruta con la lectura, así como con la compañía de sus amigos. En sus propias palabras, es una “persona muy sencilla”. Malecón representará el 22 de noviembre, a las 19.00 horas, la obra ‘Animal mundi’, dirigida por Mel Rocher, en la facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Málaga, en la que Manuela interpreta a Terele, una tertuliana de un programa televisivo del corazón. Malecón representará el 22 de noviembre, a las 19.00 horas, la obra ‘Animal mundi’, dirigida por Mel Rocher, en la facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Málaga, en la que Manuela interpreta a Terele, una tertuliana de un programa televisivo del corazón.

Manuela González interperta el papel de Terele en 'Animal Mundi'

Manuela González interperta el papel de Terele en ‘Animal Mundi’

¿Dedicarse al teatro con discapacidad visual es una locura?
Un poquito, sí. Pero es una locura bonita.

¿Animal mundi es la primera vez que se acerca al mundo del teatro o ha tenido más aproximaciones a la escena?
Yo soy una aficionada al teatro desde siempre. Desde que era pequeña en el colegio, yo soy de Antequera y estudié en el colegio Infante Don Fernando, siempre era yo la que promovía los teatros. O sea, en el colegio se acuerdan de mí mucho por lo que me gustaba hacer teatro y actuaciones. Luego, también, en ONCE en Madrid, en el colegio que antes se llamaba Inmaculada Concepción, que era el colegio de Mirasierra, hicimos actuaciones e, incluso, llegué a actuar en el Teatro Español de Madrid porque ganamos el concurso de teatro que hubo en nuestro colegio. La obra que yo hice, me acuerdo que fue Luz de gas, pues, ganó ese concurso. Entonces, la ONCE tenía un convenio con este teatro y, para mí, fue una experiencia inolvidable conocer cómo era un teatro profesional por dentro. No lo olvidaré nunca. Luego, aquí, en Antequera estuve varios años en el taller municipal de teatro, en el que era yo la única persona invidente que había. También estuve bastantes años. Ahora, aparte de en Malecón, estoy, también, aquí, en Antequera en el taller municipal de Teatro. Soy la única persona invidente que hay en escena.

A la hora de actuar, ¿qué le resulta más complejo?
Para lo que más dificultad tengo, a lo mejor, es para salir de la escena, pero eso lo tiene controlado el director porque él es el que monta la escena para que siempre salgamos acompañados con alguien. O, lo más difícil, pues, es hacer de vidente, siendo ciego porque nosotros no interpretamos a personajes que sean personas ciegas. Representamos a personajes que son personas videntes y tenemos que hacer lo posible para parecerlo lo más posible.

¿Y lo que más le gusta?
Lo que más me gusta es interpretar un personaje, intentar hacerlo lo mejor posible, adaptándome a las exigencias del director, que es un gran profesional, y yo quiero esforzarme lo más posible para hacerlo como él quiere que sea ese personaje. Además, en este caso que la obra la ha escrito él también, pues yo quiero hacerlo como él se ha imaginado a ese personaje cuando él lo escribió. Luego también hay una fase muy bonita, que yo resaltaría, que es, como la mitad ve bien y la otra mitad somos afiliados a la ONCE, me parece muy bonita la relación que hay entre los compañeros que ven y los que no vemos porque, aunque en escena somos todos iguales, los que ven están siempre muy pendientes de nosotros, sin que nosotros les hayamos dicho nada. Es una cosa de la que me siento muy orgullosa, de tener unos compañeros que siempre estén pendientes de nosotros, tanto detrás del escenario como en la propia escena. Es una relación muy bonita la que se da en la compañía de teatro.

¿Tienen dificultades los actores ciegos o con discapacidad visual y los videntes a la hora de entenderse y compenetrarse entre sí en escena?
La dificultad está en que los que no vemos tenemos que medir los pasos. Si tenemos que dar tres pasos hacia la derecha o tres pasos a la izquierda y ellos eso no lo tienen que hacer, simplemente, lo ven y ya está. Pero, por ejemplo, yo me guío más por contar los pasos. Si tengo que sentarme en una silla, pues sentarme lo más normal posible sin que se note que tengo que tocar, a lo mejor, la silla para sentarme. La dificultad es eso. A parte de que tenemos que interpretar un personaje, tiene que parecer que vemos. Yo creo que esa es la mayor dificultad que los que no vemos nada, como es mi caso, tenemos.

¿Y cuándo tiene que interactuar con un actor que ve que limitaciones se encuentra?
A veces, ellos nos tienen que dar pequeñas indicaciones, que eso sólo lo notamos nosotros, para decirnos si, por ejemplo, no nos hemos colocado bien, o pequeñas indicaciones para que nosotros nos orientemos en el escenario. Esas son cosas que sólo sabemos nosotros. El público eso no lo detecta.

¿A quién interpreta en Animal mundi?
Mi papel es como de una participante en las tertulias de Sálvame, porque se hace una especie de parodia a Sálvame, de la tele, muy exagerada. Y, mi papel hace un poco de medio ida, porque se queda medio dormida en el plató. De pronto, salta con lo primero que se le viene a la cabeza. Es un papel muy gracioso.

¿Quién dirige la obra?
Mel Rocher. Es un actor muy importante que ha trabajado en Estados Unidos, tiene premios allí…

¿Cómo ha trabajado con Mel Rocher? ¿Qué técnicas ha utilizado para poder llevar sus instrucciones a escena?
La verdad es que Mel ha sido una revolución dentro del teatro inclusivo porque este montaje, Animal Mundi, yo, por lo menos, es la primera vez que veo a personas ciegas cantando y bailando. Es una especie de musical. Tiene una parte de números musicales, en las que los actores bailan y cantan. Y yo creo que eso es una innovación dentro del teatro en la ONCE. Es un gran profesional. La verdad es que, para ser la primera vez que está trabajando en ONCE, yo creo que se ha tirado a la piscina completamente y ha quedado muy bonita y muy chula la obra de teatro. Además, escrita por él.

Manoli González vestida de su personaje Terele en ‘Animal Mundi’

¿Qué significa, para usted, subirse al escenario?
Pues significa un reto que quiero hacerlo lo mejor posible. El director nos dice que, para él, somos sus actrices. A mí, la palabra actriz me parece muy grande para mí. Ojalá que yo algún día fuese una actriz… El director siempre nos dice que, cuando estamos en el escenario somos sus actores y sus actrices y yo quiero parecerme lo más posible a ser una actriz.

¿La discapacidad visual le ha supuesto alguna vez un problema cuando pretendía actuar?
No. Yo soy plenamente consciente d que no puedo hacer un papel que tenga muchos movimientos. Me conformo con el papelito que me den. Por ejemplo, ahora en Antequera estoy haciendo el papel de la vecina en Bodas de sangre. Estamos montando esa obra. No puedo, a lo mejor, optar a hacer un papel que tenga muchos más movimientos, por lo menos, por ahora. Que, también, es la primera vez que estoy en esta compañía. Pero, bueno, yo me conformo con eso. Es que, a mí, el teatro me gusta mucho. Simplemente ensayar, hacer el montaje, ver cómo se va a perfeccionando la obra, ya verla en escena el día del ensayo general es muy bonito y yo, la verdad, lo disfruto.

¿Utiliza alguna herramienta para situarse en el escenario?
No, no. Yo sigo las indicaciones del director y ya está.

¿Qué es lo último que piensa antes de plantarse ante el público?
Son momentos muy emocionantes. Pienso en que me salga bien, en que el público disfrute y o también, en que no haya ningún problema. Cuando sale bien se disfruta mucho actuando.

¿Tiene alguna manía antes de salir a las tablas?
No.

Calienta la voz… gesticula para soltar los músculos de la cara…
Sí, un poquito la voz, sí, pero no tengo tampoco ninguna manía. Es que no soy profesional, soy aficionada… Pero, por ahora, no tengo manías (risas). No sé si más adelante me saldrán, pero, pero ahora mismo no recuerdo que tenga ninguna manía.

El día 22 representa Animal mundi en la Universidad de Málaga. ¿Qué le diría a la gente para que se anime a asistir?
Pues que van a pasar un rato divertido, que es una obra sin grandes pretensiones de transmitir mucho mensaje, sin grandes profundidades, pero es una obra para divertirse, para reírse un rato, olvidarse de los problemas, que creo que es muy importante también el hecho de que pase una hora y pico sin acordarse de los problemas que todos podemos tener, desinhibirse un poco y pasar un rato, simplemente. Y ver nuestro trabajo, que lo hemos hecho con mucho cariño, con mucho esfuerzo y pienso que la gente también valora el hecho de que no veamos y podamos bailar, cantar, actuar, transmitir una fuerza, una actitud. Pienso que a la gente también sale como cargada de energía positiva.