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Nuria del Saz, periodista, escritora: “Mi poesía soy yo vertida en palabras”

"Me guío bastante por el oído a la hora de escribir. Siempre persigo transmitir ideas, pensamientos y sentimientos", afirma del Saz | Reportaje gráfico: Rafael Peña Gómez

“Me guío bastante por el oído a la hora de escribir. Siempre persigo transmitir ideas, pensamientos y sentimientos”, afirma del Saz | Reportaje gráfico: Rafael Peña Gómez

Luis Gresa | Acaba de publicar ‘Aires de Andalucía’, un antología poética en la que ocho autores expresan su visión de Andalucía, “un sur diverso y de grandes talentos”, sostiene. Periodista, escritora, Nuria del Saz (Sevilla, 1974), se declara feliz escribiendo y más feliz siendo leída. Su poesía es una prolongación de su yo vertida en palabras, afirma. Como periodista se declara muy orgullosa de sus 20 años como presentadora de Informativos en Canal Sur TV y como ciudadana del mundo, una admiradora de la cultura norteamericana.

Es usted periodista, escritora, poeta, novelista. ¿Qué orden ponemos? ¿Qué le define mejor?

Periodista y escritora.

Acaba de participar en una antología poética que se ha publicado bajo el epígrafe de ‘Aires de Andalucía’. ¿En qué consiste este último proyecto editorial? ¿Qué ofrece al lector en esta ocasión?

‘Aires de Andalucía’ es una antología poética en la que ocho autores andaluces de la actualidad expresamos qué es Andalucía para nosotros, cómo la sentimos o cómo la vivimos. Cada uno participa con ocho poemas. Son ocho voces poéticas del presente aportando su propia visión de una tierra que es fruto de la diversidad. Presenta una edición muy cuidada, gracias al buen hacer de Andrés García Baena que, aparte de mí, ha contado con poetas como Antonio Pereira, María Bosán, Inmaculada Nogueras, Rocío Biedma, Rafael Luna, Angel L. Alonso, Nuria Ruiz o Rafael Luna.

¿Y cuál es su visión de Andalucía?

Mi visión sobre Andalucía está en los poemas, es un sur diverso, un sur de grandes talentos, que me encanta y que no ocasiones me rechina, pero que es mi matria al cual amo porque soy parte de él.

En el mercado editorial, ser una autora ciega, ¿es un valor añadido en algún sentido?

Ser una autora ciega tiene el valor añadido de ser una autora ciega. Explico lo obvio. Aportas la normalidad a la que socialmente aspiramos. Como autora ciega seguro que escribiré desde una posición distinta. Distinta y a la vez normal, porque las personas ciegas vivimos la vida desde una normalidad que es la nuestra. No sé si me explico. Estrictamente en términos de mercado editorial no creo que por ser ciegos tengamos un impacto u otro en las ventas. El público lee lo que le gusta, aquello que toca su fibra, lo que despierta su interés.

¿Qué barreras siente que debe superar en el mundo de la literatura?

Si me planteara la Literatura en términos de superar barreras no escribiría. Escribo porque me gusta, porque me produce un bienestar maravilloso, porque me hace feliz escribir y que me lean.

“Siento que me derramo en las letras”

¿Cómo es la poesía que describe Nuria del Saz?

Mi poesía soy yo vertida en palabras. Cuando escribo siento que me derramo en las letras. Es muy liberador. Es una poesía de verso libre o semilibre, que busca su propio ritmo. Me guío bastante por el oído a la hora de escribir. Busco la belleza en los versos, incluso cuando lo que expreso es desagradable o hable de sufrimiento. Pero no me interesa la forma por la forma. Quiero decir que aunque busque cierta estética y me guste expresar con lo bello, siempre siempre persigo transmitir ideas, pensamientos, sentimientos, situaciones, mensajes o, incluso, historias. Me importa el cómo y el qué.

¿Algún poeta que le inspire especialmente?

Siempre termino recurriendo a Rubén Darío, a Juan Ramón y a Machado, a Cernuda, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Aleixandre.

Quizá suene a tópico, pero no me resisto a preguntarle. ¿Hace falta un estado anímico específico para escribir poesía? La tristeza, la melancolía, ¿conducen inevitablemente a la poesía? O en su caso es al revés, ¿es la motivación o la fuerza emocional la que le llevan a escribir poesía?

Hasta hace algún tiempo creía que sí, que necesitaba un impulso sentimental, emocional o espiritual para sentarme a escribir. Pero, entonces, eres preso de ti mismo, porque necesitas estar de una manera para hacer aquello que tanto te gusta. Ya no me ocurre. Siempre parto de algo que quiero contar, expresar y desde ahí busco la forma. Hay mucha página emborronada antes de que un poema esté listo. Incluso, a veces, hay poemas que tardan años en completarse. No es perfeccionismo insano. Cada poema tiene su pulso, su ritmo, su ser y lleva tiempo, a veces, lograrlo, descubrirlo. Hay una magia, pero la magia cuesta, como la fama (sonrisa).

¿Qué hay en común y qué hay de diferencia entre ‘Alma atrapada’ y ‘Paraíso íntimo’ y ‘Matronalia’, sus tres poemarios?

Son tres poemarios reflejo de tres etapas vitales. ‘Alma atrapada’, como primer poemario, es una recopilación de poemas que escribí a lo largo de diez años; algunos escritos en la adolescencia. Cada poema puede ser un fragmento de vida. En ellos hay esperanza, sueños, desgarros, amor. ‘Paraíso íntimo’ es un poemario lírico. El amor en todas sus manifestaciones está presente en cada poema. Amor carnal, y también pasional, desamor y amor a los demás como manifestación de la propia conciencia. ‘Matronalia’ es un poemario muy especial y único. Hasta lo que he podido investigar, no hay otro similar, pues está dedicado íntegramente al amor de madre, a los sentimientos y vivencias de una mujer que se convierte en madre por elección y que disfruta de esa etapa de su vida sexual con consciencia y en plenitud. Hay poemas muy interesantes en ese libro, que son para leer despacio, para sentir, en muchas ocasiones, y para reflexionar, sobre todo los de la última parte del poemario que se titula ‘Diosas madres‘, porque sí, la mujer gesta y da a luz la vida.

Y entre la poesía y la novela, ¿dónde se encuentra más cómoda? ¿Dónde siente que transmite más?

Hoy por hoy en la poesía. ‘A ciegas en Manhattan’ es una novela pero autobiográfica. No es ficción, por así decirlo, aunque me valgo de la ficción para que el relato no sea un cuaderno de viajes, porque no es eso. Tiene la sal de que todos los personajes que aparecen en ella son personas de carne y hueso, que por deseo expreso de todos figuran con sus propios nombres y apellidos. A la vez de estar contada como una novela, le permite al lector usarla como guía para conocer una Nueva York y sus alrededores que no es el de las guías turísticas. Se puede leer de muchas formas y, según la edad del lector, sacarle un jugo u otro. Además, tiene un prólogo que es una delicia, escrito por Guillermo Fésser que sabe mucho de Nueva York.

Esa fue su primera novela, ‘A ciegas en Manhattan’. ¿Qué le seduce tanto de la ciudad de los rascacielos para refugiarse allí para una autobiografía?

Para mí fue muy importante haber viajado a Estados Unidos siendo una adolescente. Era la primera vez que salía de casa tanto tiempo. Entré en contacto con una cultura distinta y eso te ayuda a ser más abierta, más tolerante. Hice grandes amigos, que me enseñaron la hospitalidad del pueblo americano, y descubrí que tenemos muchos prejuicios acerca de su cultura, sus valores. Les juzgamos mal. Generalmente los españoles juzgamos mal a los que nos van por delante. Cuando uno llega alto desde abajo, desde el esfuerzo es lógico sentir orgullo. Admiro del pueblo americano su patriotismo, su orgullo como nación. Me resultaba muy atractivo dar mi propia imagen de un lugar tan retratado en películas.  Ya hablando concretamente del libro, creo que puede ayudar a la gente a tomar la ceguera con naturalidad, pues es una persona ciega, una chica ciega, la que te va contando todo lo que le sucede y cómo se siente a lo largo de su aventura americana. Escribí diarios en mis viajes, con lo cual tenía mis recuerdos muy vivos.  Un día, gracias a Luis, de Ediciones Alfar, me lancé a escribir ‘A ciegas en Manhattan’. Creo que es un libro estupendo para que lo lean padres que van a enviar fuera a sus hijos y para los hijos, ya que verán formas de acercarse a lo nuevo, a lo diferente con un talante abierto. Como he dicho antes, es un libro al que se le puede extraer mucho jugo.

¿Y entiende que Estados Unidos vote a un personaje como Donald Trump como presidente?

Sobre Estados Unidos, una cosa son sus políticas y otras sus gentes, pero si, si te vas al origen de Estados Unidos, al espíritu, a su filosofía, te cuadra que una gran parte de la población esté cansada siempre de dar y dar y opten por lo que creen que va a proteger lo suyo. De todas formas, los sistemas electorales arrojan resultados tan extravagantes como los de Trump. Mis amigos americanos están bastante molestos con estos resultados.

“La sociedad tiene que cambiar”

"Hasta ahora los que más nos hemos adaptado y esforzado somos las personas con discapacidad", afirma la coautora de 'Aires de Andalucía'

“Hasta ahora los que más nos hemos adaptado y esforzado somos las personas con discapacidad”, afirma la coautora de ‘Aires de Andalucía’

Con la perspectiva que da el tiempo, ¿cómo valora su etapa como presentadora de Informativos en Canal Sur TV?

Profesionalmente un sueño que nunca soñé pero que se cumplió. Siempre lo he dicho. Ser periodista y que tan joven confíen en ti era un sueño. No soñado porque, al ser ciega, la televisión nunca estuvo en mi horizonte profesional. Aunque probado el veneno… gusta, mucho. Y habría hecho más cosas si me lo hubieran permitido. Sea como fuere, casi veinte años de pantalla no está nada mal.

Fue la primera en España y posiblemente en el mundo, ese mérito le acompañará siempre. ¿Le pesa o se siente orgullosa?

Me siento muy orgullosa, claro que sí. Contar las noticias me apasiona.

Es usted colaboradora habitual de medios de comunicación como articulista. ¿Sigue habiendo mucho estereotipo en torno a la discapacidad? ¿Por qué cuesta tanto que los medios de comunicación contextualicen la discapacidad dentro de una cierta normalidad? Porque no creo que sea por falta de voluntad.

No creo que sea por falta de voluntad, no. Al menos no en general. Lo que ocurre es que habitualmente el que escribe no sabe nada real sobre discapacidad. Cuando hay periodistas que conocen la discapacidad, suele notarse en la forma de contar. Los medios editan guías internas de buenas prácticas. Ahora con el tema de género. Hace unos años con el de la discapacidad. Los compañeros te preguntan cómo escribir mejor o qué lenguaje utilizar. Pienso mucho sobre esto, porque lo cierto es que no hemos cambiado tanto o no al menos tanto como nos gustaría o es que, acaso, fuimos demasiado entusiastas. Supongo que los avances se dan muy des-pa-cito. Sigue habiendo estereotipos, se sigue postrando (aunque le parezca mentira) a las personas que van en silla de ruedas, por ponerle un ejemplo tremendo. El lenguaje importa, pero nos hemos quedado solo en el lenguaje. Hay que seguir pero con la práctica. Me encanta el refrán “el movimiento se demuestra andando”. Lo que nos falta es andar, que las personas con discapacidad estén activamente en la sociedad, pero cuesta mucho. La integración consiste en que la sociedad tiene que cambiar, tiene que implementar nuevas formas y eliminar aquello que supone una barrera para otras. Hasta ahora los que más nos hemos adaptado y esforzado somos las personas con discapacidad. Creo que va siendo hora de que el gran esfuerzo lo hagan los otros.

A su juicio, en términos de comunicación, hemos retrocedido. Lo ha dicho y lo ha publicado en muchas ocasiones. Cada vez escasean más las oportunidades laborales para periodistas con algún tipo de discapacidad y la visibilidad en los medios es sensiblemente mejorable. ¿Es usted pesimista en este sentido?

Sí, y siento decirlo, porque siempre he sido optimista. Me escriben antiguos estudiantes de Periodismo, ya licenciados, con discapacidad, y me cuentan que no hay oportunidades para ellos. Antes había técnicos de radio ciegos, Onda Cero fue un gran ejemplo. La ONCE realizó una gran labor en ese sentido, pero si no hay continuidad como normalidad, el esfuerzo y el camino recorrido se vuelven estériles. Con la discapacidad está ocurriendo como con otros grandes temas, que hay un discurso políticamente correcto que cada día se aleja más de la realidad. Coger un autobús aún es imposible para muchas personas en silla, por mencionar algo muy básico.

A qué aspira como poeta, como novelista como periodista a partir de ahora?

Quiero mejorar en lo que hago. Con esa meta nunca te aburres. Seguir escribiendo poesía porque tengo mucho aún que contar, que expresar. Invito no solo a que la lean, sino también a que la escuchen en mi canal de Youtube, donde subo poemas y entrevistas. Nunca me puse límites. Los límites siempre me los han puesto otros. Yo sigo trabajando a diario.